Periodismo, periodistas y ética

Hay cosas que no se enseñan en ninguna academia. Las tenés o no. La ética es una de esas pequeñas grandes cosas que se tienen, o no. Es sencillo, como el dilema planteado en The Insider (“El informante”), donde la ética, la noticia y el hombre debaten por elegir el camino que marque mayor fidelidad a lo que cada uno es.

Michael Mann conquistó diversos premios con “El informante”, una historia real en donde las corporaciones tabacaleras de Estados Unidos acorralan a un ex ejecutivo, a un periodista y a una cadena de televisión. O mejor dicho, acorralan las éticas de unos y otros.

Es una clara muestra de cuánto puede manipularse una información, de cómo puede tergiversarse un dato, acomodándolo a distintas conveniencias. En tiempos electorales, o no, en Estados Unidos, Uruguay u otras partes del planeta, esto es algo que sucede a diario y contra lo que algunos, como Lowell Bergman (Al Pacino), luchan denodadamente.

Este periodista de gran trayectoria, productor del programa “60 minutos” de la cadena CBS, encuentra una mañana en un envío anónimo que llega a su casa un mundo de corrupción y mentiras donde lo que pesa la balanza es la salud de millones de personas, o los miles de millones de pérdidas económicas de unos pocos. Presiones y engaños se enredan con el dilema de seguir o no la tentadora senda financiera o, con temor, cumplir con el deber de desnudar los sucesos tal cual los cita “la calificada fuente”, Jeffrey Wigand (Russell Crowe).

En tiempos donde la (aparente) saturación informativa llena las pantallas vale la pena detenerse en esta historia real que develó con maestría los entretelones de un mega caso de adulteración de la realidad y menoscabo al público. Una historia que se traslada a otros lugares y contextos no tan grandilocuentes, pero no por ello menos importantes.

El periodismo y por ende los periodistas estamos siendo cuestionados. Los públicos ya no son lo que eran, tienen herramientas para juzgar con dureza, y lo hacen. Tienen mecanismos para conocer con detalle los posibles embustes, y los denuncian. Tienen un poder que otrora no, y lo usan; cuestionan, preguntan, rebaten, indagan. Los comunicadores deberíamos tenerlo presente en cada nota, y no olvidar.

Al Gore, y lo no dicho por la ciencia

Para muchos científicos 2007 es un mojón que explica la globalización del cambio climático. En ese año el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, y el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC) fueron premiados con el Nobel de la Paz por “sus esfuerzos para construir y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el hombre y poner las bases para las medidas para contrarrestar ese cambio”.

Sin embargo, este galardón -que alcanzó gran repercusión en Uruguay por el aporte de especialistas nacionales al informe del IPPC- encuentra voces disímiles en el mundo de la ciencia. El director de la Licenciatura en Ciencias de la Atmósfera de la Universidad de la República (UdelaR), Marcelo Barreiro, integra este núcleo crítico.

El científico remarcó al Portal Observa que tras la premiación de Al Gore y el IPCC hubo un “punto de inflexión” en cuanto a la atención y difusión de lo que implica el cambio climático. Explicó que la realización de una película como “La verdad incómoda” de Al Gore resultó, “pese a los errores” de la misma, una herramienta de concientización global del fenómeno del cambio climático. Pero también acarreó un inconveniente a la ciencia.

Explicó que hasta ese entonces el cambio climático era un fenómeno extendido en el mundo de la ciencia a través de la investigación. Pero de 2007 en adelante la atención se dirigió sobre todo a las políticas de mitigación y adaptación al fenómeno.

Barreiro remarcó que este desajuste en las atención dada a las tres patas del fenómeno ambiental (investigación, adaptación, mitigación) es perjudicial a nivel global, pero más para Uruguay que tiene muy pocos estudios de investigación en la materia.

“Por alguna razón de la investigación ya se habla menos. Y la gente cree o tiene la impresión que porque le dieron el premio Nobel a Al Gore la ciencia ya ha hablado. La ciencia no puede hablar, porque construye paso a paso y el premio (otorgado) fue el de la Paz, no el de Ciencia”, subrayó el experto uruguayo.

El docente de la UdelaR considera que es “fantástica la masificación de la información” porque es importante educar a la sociedad sobre lo que es el cambio climático. “Al Gore hizo un gran trabajo en eso. El mensaje es claro y está basado en el informe del IPCC”, comentó. Reclamó empero que no se estacione el tema en ese punto. “Es muy peligroso dejar de lado la investigación, sobre todo en Uruguay donde prácticamente estudios sobre el clima hay muy pocos”.

Publicado por Yelly Barrios en Observa.com.uy

Ciencias atmosféricas, una carrera de proyección

Muchos son los pasos que se dan a varios niveles para que Uruguay tenga una política de Estado que atienda los efectos del cambio climático a escala local. Sin embargo, también son muchos los factores que atentan contra el desarrollo de esas políticas.

El director de la Licenciatura en Ciencias de la Atmósfera de la Universidad de la República, Marcelo Barreiro, contó al Portal Observa los entretelones de una cara descuidada en materia de cambio climático: la formación de profesionales idóneos.

“El rezago que tenemos es inexplicable”, aseveró Barreiro, quien comentó que la primera licenciatura en ciencias de la atmósfera de Sudamérica se gestó en la Universidad de Buenos Aires. “Estamos completamente rezagados, porque nunca se le dio importancia al tema”, amplió. Pese a este pasado, el docente entiende que Uruguay está dando pasos positivos para salir de ese rezago en el que estuvo durante 20 años.

La explicación es sencilla: “Se comenzó a comprender que dependemos fuertemente del clima” y que sus alteraciones y variabilidades tienen fuerte repercusión en la actividad económica, agropecuaria, turística y social. “Por suerte las cosas están cambiando y esperemos que siga transitando en el camino de ir sumando. Necesitamos gente, y la salida laboral no es un problema”, mencionó.

Joven licenciatura sin egresados

La licenciatura en Ciencias de la Atmósfera fue creada en 2006 -y empezó a recibir alumnos un año después- para atender la ausencia de una carrera universitaria en el área. Dos intentos anteriores, en las décadas de 1970 y 1980, no dieron demasiados frutos. Solo dos profesionales egresaron a fines de 1980 y luego se cerró. La generación que comenzó en el SXXI, compuesta por unos 30 estudiantes, aún sigue en carrera. Con viento a favor y mucho estudio egresarán en 2010. Pese a esto el director de la carrera reflexionó sobre la formación de recursos humanos con optimismo.

“Esperamos que esta nueva licenciatura funcione, porque por primera vez en el país hay un cuerpo de docentes -integrado por unas ocho personas- con formación idónea vinculada a las ciencias de la atmósfera. Todos debieron formarse en el exterior para poder lograrlo, pero antes los docentes eran solo tres y para una licenciatura es imposible”, comentó el investigador.

El propio Barreiro tiene una formación universitaria que comenzó en la Facultad de Ciencias de Uruguay, que completó luego con un doctorado en Oceanography Graduate Council, Texas A&M University, y un período de investigación en Earth System Science Fellowship, en la National Aeronautics and Space Administration (NASA).

Este 2009 -a sus 38 años- fue distinguido por el International Centre for Theoretical Physics de Italia por las investigaciones que ha desarrollado en el campo de la variabilidad tropical atlántica y en la exploración de mecanismos para explicar el registro paleo-climático.

Publicado por Yelly Barrios en Observa.com.uy

Cada tanto, no está mal

Una de tiros, y de vez en cuando, no le hace mal a nadie. No soy fanática del cine de violencia, pero el gancho de Johnny Depp y Marion Cottillard, dirigidos por Michael Mann me sedujo.

Me alcanza con eso para definir a “Enemigos públicos” como una buena película de entretenimiento. La historia atrapa todo el tiempo, y el humanismo de los personajes se hace sentir. Tanto, que se logra una empatía poco probable fuera de la sala de proyección: aliarse con el delincuente.

Los años de la depresión en Estados Unidos, y el clima de lo que debió ser Chicago por aquel entonces está muy bien logrado. Picardías, dolor, amor, y muchos tiros son la premisa para entretenerse, y deleitarse en una tarde de cine.

Una chica, su hombre y su cartera

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Marion Cottillard se hizo mundialmente famosa con su actuación en La Vie en Rose interpretando a Edith Piaf. La maravillosa caracterización de el "gorrión de París" se le retribuyó con un premio Óscar en 2008, lo que potenció aún más su prestigio, pese a que ya había cosechado galardones de alto rango, como el César a Mejor Actríz en 2005.

Ahora, Marrion es la cara de las místicas carteras de Dior, por protagonizar un cortometraje para la afamada marca francesa. El trabajo, dirigido por Olivier Dahan fue exhibido este 2009 por primera vez en el Festival de Cannes. El detrás de cámaras y el corto de suspenso, seducción, y acción se pueden ver también en http://www.youtube.com/watch?v=IL5Nnay5sKY