Invictus, todo empieza con el primer paso

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Clint Eastwood siempre sorprende. Sus proyectos, su carrera, sus opciones siempre van un paso más allá. Ahora, dio un gran salto y de su último trabajo Gran Torino, ubicado en los suburbios multiétnicos de Estados Unidos, se va a Sudáfrica para recrear una vez más momentos históricos. Como en Cartas desde Iwo Jima o La conquista del honor, en Invictus toma la historia y cuenta una revolución.

Basándose en la novela de John Carlin 'The Human Factor: Nelson Mandela and the Game that Changed the World' ('El factor humano: Nelson Mandela y el partido que cambió el mundo'), Eastwood recreará los momentos, en lo que con gran esfuerzo, el líder negro logró colocar nuevamente en alto la moral de su nación.

Con las cicatrices de su liberación aun abiertas tras 27 años de prisión y las muertes de miles por el apartheid aún sangrando, Mandela consolidó un cambio sustantivo para Sudáfrica y se constituyó como el primer presidente negro de aquel país. Pero fue en un partido de rugby donde su palabra tuvo ecos y se afianzó el cambio en un pueblo divido por el racismo y la xenofobia.

En ese momento de la historia se detuvo Eastwood para mostrar los entretelones de lo que sucedía en Sudáfrica en 1995, cuando Mandela, luego de denodados esfuerzos, logró que su país fuera elegido como anfitrión de la Copa Mundial de Rugby. Los sudafricanos venían siendo excluidos de las competiciones por su crisis social y política y este reposicionamiento fue sustancial.

Mandela, que será caracterizado por Morgan Freeman, logró avanzar en esta lucha por la entrega que encontró en el capitán de la selección de rugby de Sudáfrica, los Springboks. Este deportista, interpretado por Matt Damon, sorteará los obstáculos del racismo e impulsará a su equipo a ir tras él. A pelear por el título máximo de su nación, acabar con los prejuicios raciales y dar un ejemplo a todo un país. Por ahora, solo hay avances de un esperado film.

Adiós a Mercedes Sosa con la voz en alto

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El domingo 4 de octubre falleció Mercedes Sosa. En la misma jornada, y quizás por capricho del destino, en la que se festejaba el aniversario del nacimiento de la poeta chilena, Violeta Parra. ¡Que misterioso es el universo! Tanto, como mágica y dulce la voz comprometida de esta artista argentina.

La última voluntad de “La negra” fue que la despidieran cantando. Y así fue. Miles de personas se agolparon en el tránsito hacia su descanso final para aplaudir, cantar y arrojar flores al cortejo fúnebre que la trasladó hacia el cementerio de La Chacarita. Allí fue cremada en una ceremonia íntima, y luego, tal como era su deseo, sus restos esparcidos en su Tucumán natal, en Mendoza donde residió buena parte de su vida y en Buenos Aires.

Las voces para recordarla y homenajearla llegaron de muchos lados, músicos, políticos, pensadores, sus seguidores. Todos coincidiendo en destacar su lucha por las libertades, la igualad y la democracia.