Autogestión

Hace poco más de una década, cuando comenzó a gestarse el carnaval en el balneario La Pedrera, los participantes no superaban los 200. Un poco más acá en el tiempo, aproximadamente hace cinco años, la cifra ya había aumentado considerablemente llegando a contarse unos 5.000 participantes. Sin embargo, el fenómeno se complejizó a partir del verano de 2010, y se estima que este año la cifra de visitantes superará los 25 mil. Esta problemática es la línea argumental de la película El último carnaval, de Federico Lemos. Estrenada en mayo pasado en las salas cinematográficas, y emitida el sábado pasado por canal 4, el trabajo muestra el problema que se vive en La Pedrera por medio de una investigación realizada con los vecinos de la zona.

El cineasta conversó con El Observador y recordó que la película cuenta la problemática del crecimiento desmedido en la afluencia de público que registra desde hace un año o dos el carnaval de La Pedrera. Lemos explicó que el trabajo se realizó en base a una investigación y entrevistas con los vecinos residentes en el balneario, que, preocupados por el tema, iniciaron acciones para demandar la disposición de más efectivos de seguridad, colocación de baños químicos y limpieza para la ciudad. "Los vecinos tomaron cartas en el asunto ante la inacción de las autoridades. Es una problemática muy seria y que con la película quisimos denunciar. Por eso, por un lado, en la película se muestra la fiesta, pero también todos los problemas adyacentes que no se ven, a través del testimonio de los vecinos", dijo Lemos.

Al ser consultado sobre los responsables de este deterioro, subrayó que ese también es un aspecto complejo para opinar. Por un lado, mencionó que existe una falta de gestión de las autoridades, pero por otro también se constata una falta de interés en asumir la organización del evento. A su juicio, incluso hay diferencias entre los propios vecinos sobre lo oportuno que sería que alguien asumiera dicha jefatura. "Algunos vecinos mencionan que darle a alguien la organización del carnaval implicaría que perdiera su esencia y su magia. Muchos subrayan que su carácter espontáneo y participativo se perdería y que por eso lo mejor es que no tenga gestión".

Para el cineasta, el carnaval de La Pedrera es una "bomba de tiempo". Recordó que en 2011, durante el rodaje -del que participó un equipo de 20 personas- se vivieron momentos de mucha tensión. "No me sorprende particularmente lo que está sucediendo este año. Es más, el nombre de la película, El último carnaval, viene a sintetizar eso, una visión muy personal de esta celebración", cuyo destino final se irá decantando solo, llegando quizá a desa-parecer como tantas otras fiestas populares uruguayas.

Publicado en Diario El Observador 21.02.12

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