El instinto es la brújula



Seguir los pasos de lo establecido es un camino fácil. Lo difícil es ser uno mismo. Eso te hace diferente. Y ser diferente cuesta. La rutina marca qué hacer y todo aquel que desee salirse del camino, suele estar equivocado. Lo bueno, es que en medio de tanta uniformidad, surgen los matices que colman cualquier vaso que aparentemente luce medio vacío.

Este fin de semana en Punta del Este se entregaron los premios del 15º Festival de Cine de la península uruguaya. La película “El Premio”, se llevó el máximo galardón. Este filme que viene cosechando triunfos no menores, como el Oso de plata en la Berlinale 2011 en Alemania, narra la historia de Cecilia, una niña de siete años de edad que debe guardar un secreto y no entiende bien por qué.

La directora Paula Markovitch, argentina radicada en México, es una mujer con matices. Una cineasta que busca seguir fiel a sus miradas. Fiel a sí misma. Aunque el mundo le marque lo qué debe ser, ella apuesta por seguir a su instinto. En una entrevista que se le realizó en diciembre de 2011, Markovitch dijo que en el arte es muy importante “confiar en el instinto”. Esta idea, replicable a todos los ámbitos de la vida, traduce la esencia de su trabajo.

El instinto, “es la brújula más fuerte que tiene un artista, no solo en el cine. A veces es difícil confiar en el instinto porque hay muchas otras personas que tratan de decirte cómo deben hacerse las cosas, y eso no es bueno para desarrollar el arte. Todos tenemos el gran desafío de cuidar nuestro instinto, y nunca alejarnos de él. Dejarnos llevar por él”, comentó.

“El Premio” es una película autobiográfica que aún no se ha proyectado en las salas de cine montevideanas, pero es fácil presumir que tiene detalles especiales, diferentes. Su directora los tiene. Y trabajar con instinto y con delicadeza no arroja nunca otros resultados.

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