Hambre creativa


Todo aprendizaje lleva su tiempo. Hablar tiene el suyo. Lo mismo caminar, leer, escribir, andar en bicicleta. Resulta que en períodos en los que todo es urgente y lleva implícita la exigencia de un resultado inmediato, eso precisamente, se olvida. Es fácil perder de vista que por más claro que se pueda tener un objetivo, alcanzarlo lleva tiempo.

Hace un par de meses estaba en otro espacio y lugar. Hoy, luego de un largo viaje, mi espíritu que no se movió conmigo en un avión empezó a encajarse en su cuerpo. Fue así que inicié un proceso de redescubrimiento de mi mundo conocido. Miro mi ciudad con otros ojos, la huelo y la intuyo de otra manera. Trato de no dejarme caer en el pozo del tedio y el sinsentido de las cosas dadas. Descubro gente hermosa que palpita y vibra con lo que hace. Muchos de ellos alejados de los espacios masivos de difusión; en los entretelones de Montevideo donde hay mucha vida creativa.

En esta latitud existe una maravillosa cantidad de artistas germinando proyectos, desarrollándolos, perfeccionándose para llevarlos adelante de una manera más sostenible y eficiente. El de ellos, es un espíritu que entusiasma y motiva. Me declaro buscadora de su creatividad. Con hambre de encontrar espacios en los que encontrarlos para aprender. Y eso, como todo, lleva su tiempo.

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